Comúnmente podemos entender que tenemos un problema, pero saber todo lo que pasó no lo soluciona. Esto puede verse cuando “sabemos” lo que hay que hacer, pero sentimos o deseamos hacer lo contrario…
Entonces, si “entender” las cosas no cambia lo que sentimos, ¿qué podemos hacer? En vez de intentar arreglar el problema en la cabeza, se empieza a trabajar en el cuerpo (con lo que se siente) y luego con lo que se piensa.
¿Qué resultados puedes obtener de una psicoterapia?
Este enfoque toma lo mejor de la psicoterapia humanista y la psicoterapia corporal, trabajando en dos niveles muy importantes: la mente y el cuerpo:
De la mente (psique) se pueden limpiar:
- Creencias limitantes, por ejemplo “no sirvo para esto” o “nunca me sale bien aquello”;
- Miedos y enojos hacia otras personas y hacia nosotr@s mism@s;
- Patrones de conducta autodestructivos;
- Relaciones de codependencia;
Del cuerpo se pueden eliminar o disminuir:
- Dolores crónicos, por ejemplo de espalda, cuello, etc.
- Tensión nerviosa, estrés o “nervios”;
- Enfermedades que tengan un orígen psicosómático
Características de la psicoterapia corporal humanista:
- Fomenta una relación armónica y amorosa entre la mente (pensamientos) y el cuerpo (emociones, sentimientos).
- Mira al ser humano integral, no a sus partes, sus “enfermedades” o “problemas” aislados;
- Adecuada para adolescentes, jóvenes y adultos;
- Ayuda a combatir el estrés, angustia y depresión;
- Excelente para descargar emociones fuertes, como enojo, miedo, tristeza, etcétera;
- Útil para conocerse más a sí mism@ y para adquirir recursos con los cuales responder a las experiencias de la vida;
- Acompaña cambios de conducta específicos de manera más rápida;
Para empezar una psicoterapia:
Las terapias se toman una vez por semana durante una hora, y en ese tiempo platicamos sobre lo que deseas trabajar y hacemos diversos ejercicios que te ayudan a solucionarlo.


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