
Casa del Movimiento te invita a vivenciar el movimiento de tu cuerpo y emociones a través de una clase de Danzaterapia gratis, los días:
- Miércoles 15 de julio y 12 de agosto de 19:30 a 21:00 hrs.
- Sábados 25 de julio y 8 de agosto de 11:00 a 12:30 hrs.
¿Qué es Casa del Movimiento?
Es un centro enfocado a brindar terapias corporales que permitan explorar las posibilidades individuales de movimiento de cada individuo para traer a la conciencia las memorias musculares trabadas, liberando el flujo de energía, tonificando el cuerpo y descubriendo capacidades nuevas, posibilitando el contacto y la relación con uno mismo, con los otros y con el mundo de manera más amplia y flexible. Todo ello a través de sesiones de danzaterapia.
Beneficios de la Danzaterapia:
- Ayuda a conectar con las emociones y expresarlas de una mejor manera.
- Aumenta la autoestima y la sensación de arraigo.
- Amplía la posibilidad de movimiento y favorece la creatividad.
- Contribuye a lograr un estado físico saludable.
- Promueve el autoconocimiento.
Lugar: Tenango No. 9, Col. Roma. (esquina con Eje Baja California, entre metro Centro Médico y metro Chilpancingo)
¡Trae ropa cómoda y ganas de sentirte!
Contactos:
Elige el día y horario que más te convenga y confirma tu participación a los teléfonos:
56 74 43 28, 10 54 57 02 y móvil 04455 13 89 03 30, 04455 54 05 38 58; o al correo electrónico: casadelmovimiento@yahoo.com.mx

Mi testimonio de los beneficios de la danzaterapia, por Ivette L. Ramos Gómez*
A través de la danza y del movimiento, el mundo interior de una persona se hace más tangible, se comparte el simbolismo personal, se muestran los modelos de relaciones personales y se encuentran los significados en gestos, posturas y cualidades del movimiento.
Hace unos días, me comunicaba con un amigo muy querido de Guatemala, y le decía:
“Te comparto felizmente, que me encuentro en un momento de vida donde estoy pudiendo ir más despacio, fluyendo, observando, alerta, más receptiva, gozosa, centrada, amorosa, qué tal??? Es realmente extraordinario, sentirme como si estuviera floreciendo, ahhh!!, y compartiendo de esta nutrición y abundancia que tengo presentes ahora. Esto me lo confirmó el que recientemente, me visitaron dos amigas, vivimos una tarde donde las tres expresamos nuestro sentir y nos expusimos frente a las otras, nos comunicamos a nivel íntimo (corazón a corazón), y luego nos despedimos amorosamente. Entonces, retomando las reflexiones de Osho, recordé lo de “floreciendo”; el que ahora me siento como un jardín florido, regado de bendiciones que vienen de todas partes. Un jardín que da la bienvenida a las abejitas, e invito a los pájaros a beber de mi néctar. Esparciendo mi gozo alrededor y compartiéndolo con amistades, familia, compañeras/os y abriéndome a compartirlo con extraños también. Es decir con todas/os.
Tuve que regar mucho mi jardín últimamente, contigo he compartido mis lágrimas, y es la primera vez que estoy vivenciando algo así, estoy asombrada, es una confianza que nunca antes había contactado, y doy gracias ahora a nuestro creador que estoy pudiendo vivirla y DANZARLA!!!! Y así, me comparto contigo ahora….” Ivette L.
Ahora bien, ¿Cómo fue que las flores de mi jardín están floreciendo?, ¿Cómo se fueron transformando las semillas?
A través de mi proceso he conocido diferentes enfoques psicoterapéuticos. Felizmente, al iniciar con la práctica de la Danzaterapia y luego de manera paralela, estar en psicoterapia corporal, es como fui habitando mi casa primera, es decir, mi propio cuerpo, vivenciando mi integración (emociones, cuerpo, mente, espíritu).
Desde la visión holística, el propio cuerpo es también el sí mismo. Mientras, vivamos las experiencias corporales, como si fueran algo que le sucede al cuerpo, y no a nosotros mismos/as, continuaremos desintegrados, escindidos.
¿Por qué es diferente la danzaterapia? Yo descubrí el baile a la edad de 18 años, antes sólo “los ojos movía”!! Tomé clases de “bailes de salón” (salsa, cumbia y “guapacha”), si bien, me encantaba, lo tuve que dejar y comencé con la Danzaterapia. Actualmente, ya habiendo concluido mi formación como Danzaterapeuta, y dando sesiones, también me encanta irme a bailar con mis amigos/as, y lo gozo mucho más que antes. Recientemente, tuve clara la diferencia al bailar estos ritmos “guapachosos” antes y después de vivenciar la danzaterapia. Antes, me ocurría lo que también ocurre en personas que como proyecto de vida desarrollan diversas artes corporales: bailarines, deportistas, practicantes de artes marciales, quienes a menudo, han llegado a dominar sus procesos corporales como si fueran engranes de una máquina “perfecta”, sin embargo, esta necesidad de controlar nuestros cuerpos, es indicador de la falta de control que tenemos sobre nuestro sí mismo corporal.
Además, de que tuve claridad en que un camino para darnos cuenta de nuestra separación cuerpo-mente, es a través del propio lenguaje, cuando por ejemplo, en lugar de decir “yo me tenso”, decimos “mi espalda está tensa”. Esta segunda frase puede dar cuenta de que vivimos el sí mismo, como si fuera sólo mental, aparte del resto del cuerpo. De manera que hay un desfase entre la experiencia corporal y el sí mismo, lo que se experimenta, se mantiene separado del “Yo”. El cuerpo, no es tratado como parte del sujeto, sino como objeto.
De esta manera, hay varios caminos para los y las que conscientes de nuestra separación cuerpo y mente, queremos resensibilizarnos, integrarnos como éramos de niños/as antes de que en “aras” de nuestro desarrollo y control en el cuerpo, inmersos en un proceso apoyado por la propia cultura, valores religiosos y visión del mundo, terminamos por dividirnos, como si fuéramos “yo y mi cuerpo”.
Uno de estos caminos es Danzar; sin embargo, la danza por sí misma no es garantía, si ésta no tiene claro el propósito de mantener o lograr la integración del Sí mismo, de otra manera, se puede repetir el caso de bailarines y danzantes que dominan su cuerpo a la “perfección”, pero aparte de su sí mismo.
La Danzaterapia nos ayuda a integrarnos, puesto que es una especialidad en psicoterapia que utiliza el movimiento como un proceso para promover la integración emocional, cognitiva y física del individuo, es decir, un proceso personal de crecimiento. Asimismo, une el arte y la psicología a través del juego, la expresión dramática, la voz, la meditación y el movimiento.
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¿En qué más nos ayuda la danzaterapia?
Es un camino acompañado con música muy variada, que nos puede dar un placer maravilloso; para conectarnos con nuestras emociones y expresarlas de una manera que nos conduzca a la ligereza, en lugar de acumularlas en nuestro cuerpo; coadyuva al desarrollo de nuestra creatividad y autoestima; amplía nuestras posibilidades de movimiento, además de que favorece la integración grupal.
Este trabajo o viaje con uno mismo/a a través de la danzaterapia, que implica entre otros elementos: introspección, reflexión, autocrítica, integración, nos podrá llevar a vivirla como medio para construir nuestro camino de autoliberación. De tal manera, que si estamos en el camino de ser Agentes de cambio, a través de actividades de acompañamiento, se requiere claridad de caminar al ritmo de la persona, grupo, organización, movimiento, pueblo, para que ellos logren lo que necesiten, yendo nosotros a su lado, no adelante, ni detrás. Hay que empezar por contactar con nuestro propio ritmo, redescubrirlo, reencontrarnos, e irnos sensibilizando al ritmo de los otros, para poder caminar juntos/as.
* Psicóloga y danzaterapeuta. Cuenta con desarrollo profesional en las áreas de Asesoría y Capacitación en Desarrollo Humano.
Cada vez es más frecuente encontrar una necesidad de darle solución rápida a los problemas de la vida, como en el caso de la angustia crónica, tristeza por la pérdida de un ser querido, mejorar el desempeño en el trabajo, etcétera.
La psicoterapia o terapia individual es la mejor opción para alcanzar resultados rápidos respecto a otros tipos de psicoterapias, pues cada persona recibe más atención a su problemática específica y ello la puede hacer realmente una psicoterapia breve, aunque cabe señalar que no todo tipo de terapia individual es forzosamente breve, especialmente cuando se trata del psicoanálisis tradicional, donde por regla general una terapia dura varios años.
Claves para una psicoterapia breve exitosa:
- Establecimiento de una relación de verdadera confianza entre paciente y terapeuta;
- Sinceridad del paciente, consigo mismo y con el terapeuta;
- Elección de las herramientas terapéuticas adecuadas para cada paciente y para cada situación;
- Entrega del paciente a su proceso, con observación y sin juicio;
- Acompañamiento cuidadoso del terapeuta a lo largo de todo el proceso del paciente.
Para saber que un proceso de terapia breve ya está dando resultados, es importante que cada persona observe los cambios que estubieren ocurriendo en su vida cotidiana, como:
- al no responder "automáticamente" ante situaciones conocidas;
- tener mayor confianza para enfrentar situaciones difíciles o estresantes;
- observar con mayor claridad todo lo que sucede a cada momento.
La psicoterapia corporal es especialmente adecuada como herramienta de una psicoterapia breve cuando la persona nunca ha tenido la oportunidad de realizar una descarga física de emociones o cuando la solución a su problema debió ocurrir físicamente y por alguna razón eso no fue posible. La psicoterapia corporal abre el camino para una rapida descarga física que permita a la persona integrar otros aspectos en un tiempo corto.